jueves, 4 de julio de 2013

Urge multiplicar la gota esencial

Por Denis María Reyes

Cada día se habla de los perjuicios que el hombre le ha ocasionado al medio ambiente, de lo que se hizo y ya no tiene remedio, de lo que aún puede evitarse o modificar y de los que apoyan o no la tenaz lucha por preservar la vida de la ‘casa grande; del mismo modo, se esbozan innumerables proyectos en su defensa, pero como quiera que no todos asumen con responsabilidad las intenciones, hay que insistir. 

Ciertamente, el tema resulta reiterativo, mas no hay que cansarse, sino por el contrario, ser como la persistente gota que, con su tac tac tac, diario, es capaz de perforar hasta la más dura de las rocas. Es necesario volver una y otra vez sobre el tema, para que cada una de las personas sepa cómo actuar para mitigar el cambio climático y, en general, los daños causados a la madre natura.

En 60 años, publican investigadores, la población mundial se ha casi triplicado, lo que significa mayor explotación de los recursos naturales y por ende, una  producción agrícola superior; laboreo que habrá de hacerse en suelos –situación que empeora el asunto- cada vez más degradados.

Resulta imprescindible trabajar de forma sostenible, condición importante para evitar el colapso del patrimonio natural; aprender a cuidar y querer los ríos, mares, océanos, la atmósfera, la tierra por donde andamos, y amarlos tanto, como los bienes personales, porque igual, son tan nuestros como todo lo que privativamente sostiene nuestras vidas.

El Cambio Climático es tan real, como la humareda que nos envuelve y asfixia tras la carbonización de un bosque; y, como la quema de éste, el viraje climático también tuvo su comienzo. Ambos devienen de la irresponsabilidad de los hombres y data desde que el egoísmo, la maldad y la incapacidad de pensar atinadamente, se apoderó de ellos, que, por ser superiores, se entronizaron sobre el resto de las especies para acabar con lo suyo, y con lo ajeno.

En una ocasión, Fidel Castro, líder indiscutible de Cuba, recordó un fragmento de un magnifico documental del director francés Yann Arthus-Bertrand, en el que vaticinaba:

 "En la gran aventura de la vida en la Tierra, cada especie tiene un papel que jugar, cada especie tiene su lugar. Ninguna es inútil o dañina, todas se balancean. Y ahí es donde tú, homo sapiens, humano inteligente, entras en la historia. Te beneficias de un fabuloso legado de 4 000 millones de años, proveído por la Tierra. Solamente tienes 200 000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo."

Más ilustrativa no puede ser esta cita. Por señalar un ejemplo, solamente me referiré al nivel de CO2 actual en la atmósfera. Según científicos, ya sobrepasa el límite, con una acumulación de más de 400 partes por millón de moléculas (PPM).

Asimismo, deducen acreditados internacionales, que el Cambio atmosférico está avanzando -por décadas- a una velocidad de 37 y 17 kilómetros en los hemisferios norte y sur, respectivamente, proceso que lógicamente influye sobre los regimenes del clima e igual en la propagación y los ciclos de migración de las especies, con negativas consecuencias para la continuidad de la vida en todas sus formas. 

Los ecosistemas terrestres, estiman estos expertos, en un lapso de 50 años han sufrido mayor impacto, que los marinos, pues se han calentado tres veces más que este último.

No es difícil apreciar que aumenta el maltrato al clima y con esto, el rigor de éste contra el hombre. Para este año 2013 la temporada de huracanes en el Atlántico, Golfo de Méjico y el Caribe será, según meteorólogos, “muy activa”; por otro lado, la población mundial sigue creciendo y con ella las necesidades de explotación de los recursos, que como no han sido trabajados de forma razonable, cada vez son menos fructíferos y mayores los problemas que tendrá que enfrentar la humanidad.

Mas, como siempre sucede, la peor parte toca a los pobres, pues mientras que para ellos escasearán más los alimentos, los ricos seguirán, no obstante, tirando toneladas de estos al basurero.

¿Qué clase de mundo es éste que nos ha tocado vivir? Con todo para que todos vivamos bien y sin embargo ¡tan desigual!

Cuba trabaja por elevar la cultura medio-ambiental de sus ciudadanos y para conseguir el propósito se afana en el adiestramiento esencial de estos por todas las vías que posee, incluidos los niveles de enseñanzas, que van desde el círculo infantil hasta la Universidad.

La Isla caribeña libra una importante batalla para lograr que los ciudadanos se inserten en el plan de atenuación de los efectos del Cambio Climático; y lo hace instruida sobre las características del suelo cubano, el que–aseguran versados- tiene un alto potencial de erosión y una fertilidad de menos de un tercio, por lo que los labradores están obligados a alcanzar una mayor explotación agrícola como garantía alimentaria,  pero han de conseguirlo sosteniblemente.

Para vencer el reto de protección del entorno, dijo un panel de especialistas de la TV cubana, después de crear la infraestructura necesaria y garantizar el nivel monetario posible,  la Isla comenzó a trabajar en la integración entre la economía y el Medio Ambiente.  Al mismo tiempo –afirmaron- labora en el reciclaje, en el saneamiento de ríos, bahías, lagunas, playas, zonas costeras, en la reforestación y en la producción de energía a partir del biogás y la creación de parques eólicos, entre otros.

 Evidentemente, si queremos enfrentar el Cambio Climático con las menores efectos posibles, los retos a vencer son muchos, pero mayor aún ha de ser la comprensión de que, si no somos capaces de razonar esto, la existencia de los presentes será muy difícil; y peor aún, la de la generación venidera.

Entonces, concluyo –y  he ahí mi cometido- la gota esencial del saber sobre el Medio ha ser multiplicada, y más aún, hay que penetrar las mentes obtusas de los que, en vez de contribuir para preservar el hábitat, gastan los millones en su destrucción y en la del propio hombre.

4/07/13
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