miércoles, 12 de septiembre de 2012

Un anhelo viable



Por Denis María Reyes

No es la primera vez que coincido con los que afirman que desde que los humanos tuvieron uso de razón comenzaron las hostilidades entre unos y otros, rivalidad que, hasta cierto punto ha deshumanizado a muchos ¿acaso podríamos decir que la realidad de hoy y todos los tiempos ha sido y es un prototipo de amor y fraternidad entre éstos, los hombres? Indudablemente NO.

Según estudios, existen genes en los individuos que los predisponen a la violencia, pero si se les estimula –digo- peor aún. Por eso concuerdo con que la raíz del asunto está en la alineación de las personas, más que en su ascendencia genética. El principio está en cómo hayan sido guiados por sus padres, maestros, y en la ideología predominante en su entorno social, insisto.

Si el ambiente en que se desarrolla un niño es hostil, vivirá en rivalidad con sus colegas de estudios, con sus colindantes, con la familia, en general, con la humanidad; igual, si al comenzar sus primeros juegos se les entrega como juguete un artefacto de guerra, éste, inequívocamente aprenderá, si no se le enseña, que su finalidad es doblegar a sus adversarios ¡Mal alumno sería si de inmediato no infiere el mensaje!

Y ¿cuál es la instigación de la casi totalidad de los videos de entretenimientos, qué se observa en éstos, sino crímenes, peleas, ambición de tronos, lucha por la superioridad; lo mismo en la Tierra, que en los supuestos Planetas habitados… en los hogares, en las oficinas, escuelas o en cualquiera de los espacios en que se mueve el hombre?

La violencia, cómo si no fuera suficiente, está presente en la mayoría de los animados infantiles; lo mismo entre niños y mayores que entre imaginados oriundos de otros mundos, o entre los irracionales animales, que evidentemente, a diferencia de los humanos, éstos, no tienen otra alternativa de subsistencia.

Ídem sucede en la pantalla grande, e igual en la chica. Actualmente es casi imposible disfrutar de la grandeza del amor, la amistad, de la sabiduría real de los individuos; No hay film en el cual no advirtamos violaciones de cualesquiera de los derechos del hombre; donde no prevalezca el odio, la codicia, la maldad, las carnicerías humanas, o el quebranto de cuánto nos rodea, incluida la propia obra del hombre.

Armonizo con los eruditos del pensamiento Nicolás Maquiavelo y Friedrich Nietzsche, quienes definen la violencia como algo inherente al género humano, pero tan cierto como eso –deduzco-  es que, si ‘cultivásemos el entendimiento” tal como lo hacemos con una huerta, los frutos serían muy diferentes a la realidad mostrada por milenios.

Por eso –aunque no soy letrada en la cuestión- pienso que aunque la predisposición genética pueda influir en los seres, la raíz de la violencia tiene que ver, igual,  con las enseñanzas que se les aporte a los individuos.

Si en lugar de enseñarlos a destruir y a destruirse,  los hubiesen aleccionado en al amor a los semejantes y a la naturaleza con mayor ahínco, tal vez no se hubiese logrado el ideal que  precisamos, pero al menos serían más “los que aman y construyen”  que los “que odian y destruyen.”

¡¿Por qué no probamos a querernos aunque sea un poco más?! Una vida sin tantas angustias es un anhelo viable. Tal vez no podamos arrancar el mal de raíz, pero quizás consigamos debilitar ese equivocado cimiente.

Preciso creer que hay más bienhechores que hombres deshumanizados para seguir luchando con alma y corazón  por este Mundo que tanto amo.

12/09/12
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