sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Créalo…vale la pena!


Por Denis María Reyes
Más de una vez he preguntado ¿qué es la vida para ti? Y he puesto la interrogante ‘sobre el tapete’ no más porque es necesario comprender que nuestro tiempo sobre este mundo es más efímero que un plumazo sobre un pergamino.
Por eso cuando me descubro agobiada por lo que aún está por venir o peor aún, por algo que quizá nunca suceda, me digo: NO; cada cosa a su tiempo, en su momento, porque si no te pasarás la vida abrumada por lo que fue o será.
Así, suelo detener el monólogo tan sólo con una frase: a ese paso ¿Cuándo disfrutarás del presente? al propio tiempo que respondo ¡Nunca!, única contestación posible a tal interrogante, máxime si tenemos en cuenta los innumerables motivos existentes a diario para la congoja. 
Pero, para nada se trata de placeres triviales -que no por eso dejan de incluirse en tu existencia- sino de todo lo que implique satisfacción en la mayor amplitud de la palabra.

A veces tenemos dinero y no compramos esto o aquello porque, tal vez mañana lo necesitemos para…quién sabe qué; o no degustamos el manjar preferido par la misma razón, o porque subimos unas libritas de más y …¡Uf! Al día siguiente hubo que gastarlo todo en medicinas, lo perdemos o nos vemos obligados a tirarlo por la borda por razones diversas.
Con igual manera de pensar no vamos a un centro de arte, al teatro, al cine, a un baile, a una tertulia, a la playa, a un camping… ¿Por qué? Pues preferimos  triturarnos la existencia por un supuesto que tal vez nunca sea.
Amigo, sufra sólo en el momento exacto: nunca por un pasado sin remedios y menos por un –tal vez- quimérico provenir. Dicen algunos sabios que “hay que disfrutar ‘el hoy’, como si fuera el último de tus días.”
 No obstante, ‘el mañana’ existe  y no podemos obviarlo, sino por el contrario, hay sentar las bases  para tener una vejez cómoda y segura, pero sólo por eso valdrá el sacrificio del presente.
Sí, para que cuando las benditas rugosidades –esas que surcan el rostro de los que rebasan los años mozos- comiencen a aparecer, podamos sentir el goce de haber vivido plenamente; y digo benditas, porque, quien no las exhiba será porque su vida quedó trunca a mitad de camino.
Entonces, amigos, al menos para mí es igualmente imprescindible crear las bases para  el futuro, porque también es cierto que la ley inexorable de la vida mengua las fuerzas y solamente un vivir inteligente nos garantiza el sosiego para la senectud, pero sin olvidarnos que al cuerpo hay que propiciarle igual el deleite por la vida ¡Créalo! –como diría Calviño, el afamado profesor cubano, a quien tanto admiro- ¡Vale la pena!
23/12/11
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