lunes, 30 de mayo de 2011

Pequeñas cosas hacen grande el amor


Por Denis María Reyes

“Pequeñas cosas hacen grande el amor”, de la misma manera que acciones de iguales dimensiones pueden revertir un mundo maltratado por las gentes que nacieron con instintos dañinos e incapacidad para ver más allá de las fronteras de la vida de hoy.

No mellar la frondosidad (http://www.monografias.com/trabajos15/composicion-follaje/composicion-follaje.shtml)  de los árboles  que para nada molesta, sería una de las maneras de alcanzar ese propósito; como sembrar una plantita, siempre que exista un metro de tierra disponible, podría ser la combinación perfecta para reverdecer, y que nunca expire la ‘camisa verde’ del Planeta.

Y cuánta agua -sin la cual es imposible vivir- se ahorraría si sólo 6 de las millones de personas que habitan el mundo la economizasen aunque fuera a medio litrito diario.

Más agua que tierra existe en el Planeta, pero de la cantidad que hay en la superficie -97.14 %- solamente el 2.59% es dulce y menos del 1, potable, por demás, distribuída entre los casquetes polares, los lagos, los ríos y otros reservorios.

Cuántas inmundicias arrojamos a los mares, riachuelos, lagunas, qué tanto beneficio le brinda al hombre: bolsas de nylon, latas, pedazos de hierros, vidrios, botellas de cristal y plásticas, amén de las dañinas sustancias químicas perjudiciales a sus faunas y a los propios seres humanos

Controlando los efectos nocivos que se derivan de los procesos industriales mediante combustión, por la calefacción y los desechos venenosos del transporte; y otras fuentes contaminantes, podemos frenar el debilitamiento global de las formas de vida

El medioambiente se puede auxiliar, igualmente, regulando el procedimiento en las acciones generadoras de dióxidos y monóxido de carbono, nitrógeno, azufre, cloro e hidrocarburos, entre otras nocividades más procedentes del laborar manufacturero.

Y si bien es cierto, que la mayor afectación está a gran escala industrial, también lo es que aunando voluntades, por exiguas que nos parezcan las acciones, pueden sanear el mundo.

Las exterminadoras guerras son una irrebatible muestra de lo que son capaces los hombres ¿Y para qué? Me pregunto, si quienes las hacen, de todo les sobra, incluso hasta podrían satisfacer las necesidades de millones de pobres en el mundo tan solo con sus migajas.

Es el caso ahora de la contienda en Libia (http://www.granma.cu/espanol/internacional/20-mayo-comprender.html), y las acciones bélicas llevadas a otras partes, como Afganistán, Irak e innumerables naciones por injustificados fines.

Mediante procedimientos sencillos, sin embargo, de simples maneras, podemos auxiliar el suelo, las aves, los peces, el aire y todo lo que nos rodea.

Impensadamente hoy le causamos daños el Medio, pero mañana, y después, podrían ser millones los que con un mero filtro de cigarrillo –que demora unos 10 años en destruirse-, por citar un ejemplo, contaminen todo un entorno.

 “Pequeñas cosas -puntualizo- pueden hacer grande el amor”; y en el caso de la Madre Naturaleza, la sumatoria de menudas acciones a su favor, por insignificantes que parezcan, evitará futuras lesiones a nuestro mundo.
30/05/11
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