viernes, 22 de abril de 2011

No por el yerre iremos al basurero de la Historia


Por Denis María Reyes

Quién imaginaría que con el lanzamiento del spútnik1, además de la era espacial, un logro de incalculable alcance, quedaría inaugurado -por añadidura- el ‘basurero galáctico”, para sumar una preocupación más a quienes se esfuerzan por un mundo mejor y con la frescura que sólo proporciona una naturaleza inmaculada.

El hombre voló alto y triunfó; y sigue yendo a las profundidades de su mundo, donde, de la misma manera, se impuso; pero tristemente no calculó, al par, los daños colaterales que podrían causar en su propia ruta.

Años tras años comenzó a arrojar en el espacio los objetos y piezas inservibles que hoy giran alrededor de la tierra convertidas en un verdadero peligro para los planes de progreso de la propia Comunidad Astronómica.  

Calculan expertos que junto a sólo el 7 por ciento de los satélites o naves útiles al hombre, orbitan alrededor de la Tierra un promedio de 521 mil elementos de toda índole (de un tamaño entre 1cm y 4 pulgadas) que hasta podrían destruir las naves todavía activas.

Y –publican investigadores- agravan la realidad las decenas de satélites militares que, aunque inactivos, son alimentados con reactores nucleares o por pilas de plutonio; y la posibilidad de colisiones entre los propios objetos o las referidas naves.

Descuellan, sí… se ajustan algunos planes para enfrentar el peliagudo asunto, pero es necesario que junto al proyecto para eliminar lo que orbite alrededor del Planeta, se adopten las medidas para que el universo no siga perjudicándose con las sucesivas misiones espaciales.

Apenas han transcurrido 59 años desde de la trascendental conquista del cosmos y ya se habla de los daños que el hombre está causando, indudablemente, por impensadas acciones; mas, si se pone coto a tiempo, el inconveniente no alcanzará las dimensiones de los perjuicios que hace millones de años el hombre le está causando a su Dominio. 

Ciertamente, una vez más hablo del hombre y de su responsabilidad por el deterioro de su  mundo, pero ¿Acaso éste da alternativas al pensamiento? Si hoy se platica más sobre guerras, muertes, violencia, actos vandálicos y terrorismo, que de soluciones para erradicar las dificultades críticas que aquejan a la humanidad.

Y ¡Vaya! No tengo nada contra mi propia especie; es que, juzgo, o somos muy egoístas o todavía no conseguimos avistar los riesgos, por los excesos, que ya van más allá de nuestros lindes.

Obviamente hay excepciones; y me refiero a los insignes hombres que para honrarles por su obra en defensa de la vida no tenemos calificativos. Por supuesto, esos se excluyen del pliego destinado a los que, por el contrario, habría que inventar nuevos vocablos para desmerecerlos.

Es menester que los humanos antes de planear hasta la más simple de las empresas, consideren todo, y bien; para no seguir arañando nada de lo que nos concierne y necesitamos limpio, sano y hermoso; de la misma manera que hemos de legarlo a las generaciones ulteriores.

Si el razonamiento de hace poco más de 5 décadas hubiesen sido diferente, hoy no habría que teorizar sobre cómo deshacernos de la basura espacial, que no obstante en mi parecer, es más bien el resultado de la inexperiencia en ese andar tan alto; pues a los hombres que han cumplido tan riesgosa misión y a quienes las comandan, los sitúo en el más alto pedestal de la ciencia.

Sobre el particular, aún estamos a tiempo: así que, por el yerre de aquel momento, no iremos al basurero de la Historia.
  
22/04/11
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