jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Quién es el más inteligente del reino?

Por Denis María Reyes

La enigmática 'inteligencia' de los animales -soslayando la del hombre, el más hábil del reino- me subyuga tanto como los misterios del cosmos y las profundidades de los océanos.

En una pesquisa a acerca del tema, cuál no sería mi sorpresa al descubrir que hay tantas respuestas como animales en el universo. Unos torpes, otros mañosos o perspicaces por naturaleza o por aprendizaje, pero capaces, en fin, de realizar increíbles acciones.

El filósofo francés, René Descartes, ya en el siglo XVII, afirmaba que los animales "carecían de estado consciente, de inteligencia y de cualquier proceso mental análogo al de lo seres humanos", en tanto el científico Charles Darwin aseguraba que la diferencia entre el discernimiento de los humanos y el de los animales "era cuestión de grado y no de clase."

Pero tanto como la ciencia –considero- la vida misma demuestra que aunque los sentidos de percepción de los animales son orgánicamente inferiores a los de los seres humanos, éstos poseen la inteligencia suficiente para asimilar y reaccionar ante cualquier actitud amigable, hostil o de enseñanzas.

Como bien afirman eminentes científicos, igual que los humanos, los animales saben del amor -y no me refiero al que instintivamente los une en parejas- sino al que profesan a sus dueños; y conocen de odios, tristezas, alegrías, rencores… y hasta de comportamientos con ciertos donaires.

Descubramos cuál es la conducta de un perro fiel cuando su amo muere, o cómo se comporta cuando se enfrenta a quien le provoca repetidamente, o cuando llega su alimento, o quien lo alimenta; de qué manera se manifiesta un felino si se sabe inalcanzable, o el pajarillo enjaulado -un crimen, por ciento- que, tras un largo cautiverio, llega a comer de las manos de su 'verdugo'.

Es cierto que los animales actúan por instinto: para alimentarse, protegerse de sus enemigos o para amparar a sus hijos, pero si desde que nacen se les enseñasen algunas conductas, aprenderían más; no con la agudeza de los racionales, pero mejorarían su entendimiento.

¿Acaso los niños hablan al nacer o realizan complicadas operaciones matemáticas, caminan, ríen, apenas salidos del vientre de su madre? No. Solamente lloran y si se criaran entre animales solamente emitirían sonidos indescifrables.

El Delfín y el Chimpancé, estiman varios investigadores, son los más inteligentes del reino animal; así como algunas razas de perros, entre ellos el Collie, con posibilidades de aprendizaje superiores a las de otros animales, mas, sin adiestramiento –al menos así pienso- no distarían mucho de los otros.

Muchas veces he discurrido ¿Qué pasaría si los animales irracionales tuvieran cuerdas vocales, si hablaran, si con este don accedieran a la cultura? ¿Seguiría siendo el hombre el más inteligente?

Mire los ojos de un animal y descubrirá sentimientos increíbles. A mi perro, para que tomara distancia solamente había que mirarlo e indicarle con el dedo hacia dónde debía dirigirse, así como, era incapaz de violar los espacios de la casa vedados para él.

No hay dudas, los animales irracionales pueden amar, desconfiar, mostrarse sumisos o altaneros, mas, para su bien y el nuestro, no poseen el don de cavilar, porque si no, el mundo andaría ‘patas arriba’ o ¿Quién sabe? A lo mejor lo enderezarían.

Pero por suerte para la humanidad los animales irracionales solamente toman del medio ambiente lo que necesitan para preservar la subsistencia, actuar, aunque inconsciente, sabio ¡Y qué bueno que así sea! Porque de proceder como los hombres, el mundo habría desaparecido hace mucho tiempo.

Pero, con todo, sigo sin zanjar la duda sobre la inteligencia entre unos y otros, no por falta de argumentos, sino por la forma de conducirse los hombres. Y es que vacilo cuando pienso que la supremacía de los humanos aún no 'alcanza' para amar y cuidar la colosal morada de todos: el planeta tierra, hasta hoy –según se sabe- el único apto para la vida en la inmensidad del Universo.

22/12/10
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