viernes, 26 de noviembre de 2010

¿Acaso no nacimos de una mujer?

Por Denis María Reyes

Me he preguntado muchas veces por qué desde que surgió la civilización humana se ha pretendido relegar la mujer a un plano inferior, si su rol ha sido preponderante en la formación y desarrollo de la vida. Y peor,  -inquiero- por qué es, aún, ultrajada.

Es cierto que sola no puede engendrar una criatura, pero la mujer es la figura cardinal en ese acto. Cría el feto en sus entrañas durante unos hermosos, pero riesgosos 9 meses; y después seguirá siendo, por excelencia, el faro guía de ese ser hasta su último aliento.

Sin menoscabar el papel de los hombres en la existencia humana, pienso que la mujer es el artífice principal de la vida.

Es verdad que, por lo menos en la mayoría de las féminas, su fortaleza física no compite con la del hombre, razón que por el contrario, debe valorizar más su quehacer compartido entre el dulce oficio de madres y el pesado fardo de tareas domésticas y laborales, o las responsabilidades sociales que a veces le corresponde.

La lucha por la igualdad de la mujer ha sido milenaria. Clara Zetkin, una de las primeras organizadoras de estas batallas, durante el II Encuentro Internacional de mujeres propuso instaurar un día en homenaje a las obreras que habían dado su vida por mejores condiciones laborales.

La fecha escogida fue precisamente el 8 de marzo, día en que aún hoy millones de mujeres siguen reclamando sus derechos de igualdad porque, increíblemente, no han podido ocupar el lugar que les pertenece en la sociedad.

En Cuba, sin embargo, gracias a la justeza del sistema social imperante, la mujer ha sido dignificada y protegida con un Código de Familia que promulga la igualdad de derechos y deberes de hombres y mujeres. Con programas integrales, de Educación y Salud que las ayudan, enaltecen y previenen.

Pero aún la igualdad proclamada no es entendida plenamente por muchos del género opuesto, que las agraden y hasta les quitan la vida cruelmente, como sucediera un 25 de noviembre con las hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa, activistas políticas de la República Dominicana.


En homenaje a estas féminas, desde la década de los 80 se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer, fecha oficializada por la ONU desde 1999.

A veces, por soberbia, los del género masculino no son gentiles con la mujer, la compañera del día a día en el hogar, o del trabajo; truecan la galantería con frases desdeñosas ¡Qué error! Cuando para con la mujer se ha de tener un gesto de amor a la vuelta de cada segundo.

Buenos tratos, no por ser mujeres, sino por dedicadas, valientes y heroicas. Como el hombre, son científicas, marineras, presidentas, diplomáticas, economistas, juristas, astronautas, médicas, catedráticas… y además madres.

Un beso, una sonrisa o quizás…-es muy importante tu labor- basten para  que su esposa, amiga o colega se sienta reconocida.



Piensen, por favor, para que nunca sean los causantes de una lágrima de mujer, que otro día puede rodar por la mejilla de quien les dio su ser; y entonces ¿ No querrían saldar cuentas con el culpable?
A la mujer, ámesele NO por su condición de fémina, sino porque es el genuino símbolo de la vida, el amor y la ternura; y porque ¿Acaso no nacimos de una mujer?

¡Ojala que nunca, nunca... sean los deudores!

25/11/10
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