jueves, 17 de marzo de 2016

La estrategia no ha cambiado


Por Denis María Reyes

Lo fue ayer en Cuba, hoy, en el Medio Oriente y seguirán perpetuamente con sutilidad y astucia anclando sus ojos y garras en cualquier parte del mundo que ambicionen, ya sea por sus riquezas o para utilidades estratégicas como refuerzo de su poderío militar. Su habilidad para convertirse en garantes de asuntos ajenos, no ha cambiado: ayudaremos –arguyen- a zanjar el conflicto y luego nos vamos con las manos tan vacías como las trajimos.

Mentira, primero porque llegan armados hasta los “dientes”, segundo porque si no es material el cargamento, lo es en compromisos, acuerdos, enmiendas o tratados que atan, les beneficia, u obligan a los países en cuestión.

Un ejemplo de lo que digo lo es la intervención de los norteamericanos –es claro que hablo de ellos- en el conflicto cubano-español en la Guerra de independencia. A las puertas del triunfo Mambí, se unieron a los primeros, tras incriminar a España de la voladura del acorazado Maine y declararle la guerra. 

En ese momento, 1898,  Estados Unidos, para justificar su acción, declaró que Cuba tiene derecho a ser libre e independiente y “…que no tiene deseo ni intención de ejercer soberanía, jurisdicción o dominio sobre la Isla, excepto para su pacificación…” y manifiesta el propósito de, cumplido el objetivo, dejar su dominio en manos de su pueblo.

Sin embargo, nunca fue así, pues la dejaron un tanto sometida mediante argucias como la Enmienda Platt, documento firmado en 1901 por el presidente de los Estados Unidos, William McKinley; y aprobado por el Congreso de esa Nación, el que dio al gobierno de ese país el derecho a establecer bases navales y carboneras en el territorio nacional. 

La Enmienda a la Constitución cubana fue aceptada cuando las tropas norteñas ocupaban la Isla, decisión que de no suscribiese –argumentaron - derivaría en que dichas fuerzas permanecerían en Cuba, coyunda que operó en contra del deseo de los cubanos que, no obstante, aprobaron el documento, que de hecho, dio la posibilidad a los intervencionistas de emplazar la Base Naval de Guantánamo en la comarca oriental con ese mismo nombre, en febrero de 1903.

Declaraban que Cuba tendría plena soberanía sobre el territorio y las aguas de las zonas utilizadas por ellos, lo que resultó ser un claro ardid,  porque jamás la Isla ha podido ejercer ese derecho, pues ese país hasta decidió, sin el consentimiento del pueblo cubano, establecer allí una cárcel, donde se han violado reiteradamente los derechos de las personas recluidas, algo a lo que la Isla se opone rotundamente.

La Base Naval de Guantánamo, protagonista de numerosos hechos criminales contra Cuba, es una daga en el pecho de los cubanos, la misma que, primero, conminó a aceptar la Enmienda Platt, y que sigue lista para cercenar los derechos de los pueblos sin escrúpulo alguno.

Hace más de 90 años que sufrimos los vejámenes que desde el enclave de la ilegal Base Naval de Guantánamo han sido perpetrados ¿A quién quieren engañar, entonces, con su pretendido samaritanismo? 

Sería un infantilismo creerles. 

17/03/16
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