jueves, 14 de enero de 2016

¿Quién acabará con quién?

Por Denis María Reyes

Parece, y ya era hora, que los conductores de la humanidad, al adoptar un sensato acuerdo, comprendieron su responsabilidad con los destinos del mundo. Esta vez, con un atinado actuar se pronunciaron a favor de la vida planetaria, comprometiéndose a que la temperatura global, causante del Cambio Climático, no rebase los 2 grados centígrados; y aún más, que apenas alcance el 1,5, o menos.

Con esa intención los 195 países más la Unión Europea -según anotan agencias- limitarán la producción de los gases de efecto invernadero, devenidos de la actividad humana, al nivel de absorción natural de los océanos, los suelos y los árboles; y de conformidad con la mejor información científica del momento.

La aprobación de un acuerdo sobre Cambio Climático estimula sobremanera a todos los interesados en el tema y es considerada un triunfo “monumental”, según calificación del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon y la presidencia de importantes naciones y de la COP21. Ojalá, anhelo, sea la voluntad excelsa y verdadera de cuántos legitimaron el documento vinculante; y que cada uno cumpla cabalmente su parte.

En París, no fue fácil armonizar, pues mientras unos respaldaban -publican algunos medios- los decisivos acuerdos, otros, los más poderosos, pugnaban por no comprometer sus enjundiosos negocios, pues para estos, dejar de generar gases de efecto invernadero, significa arriesgar sus caudales; mas, no obstante, esta vez triunfó la razón. Alcanzaron a avizorar que al ritmo actual se embarca el futuro, pero también el presente.

Ahora se enfrentará un nuevo reto universal: la implementación de los programas individuales de cada país, apuesta que lleva implícita la prolongación de la existencia humana y planetaria, decisiones tan importante como el histórico acuerdo logrado, tras más de 20 años de esfuerzos.

Del lobo, un pelo” reza en el refranero popular, quiero decir, es mejor algo, que nada, pero si tenemos en cuenta que los plazos de revisión (cinco años) control y exigencias, son largos y de débil obligatoriedad, obviamente tendríamos que unir al entusiasmo por el limitado éxito, un tanto de desaliento. Resulta penoso que el ingenio humano no esté en su totalidad al servicio de la prolongación de la existencia, aún tambaleante, a pesar de los esfuerzos. Es que todavía queda una gran brecha entre lo que se necesita y lo que se acordó.

Muy grave para la humanidad son las consecuencias del cambio climático. De hecho, ya sentimos las alteraciones provocadas por el calentamiento global, el que influye sobre la agricultura, los ríos, los suelos, los regímenes de lluvia, la elevación del nivel de los océanos, el derretimiento de los hielos , la extinción de especies, la degradación del agua potable, la emigración de ecosistemas, trayendo consigo la aparición de enfermedades, hambrunas y el aumento de dañinos insectos.

Desde que nuestro histórico Comandante en Jefe, Fidel Castro, advirtió sobre el peligro de la desaparición de la especie humana por el maltrato al medio ambiente, en Cuba se tomó mayor conciencia y se comenzó a perfilar los planes protectores de la naturaleza.

Hoy, la Isla caribeña, a tono con este propósito trabaja por alcanzar un 24 por ciento de energía renovable para el 2030, con el aumento de la eficiencia energética; y a pesar de que su influencia en la atmósfera con los gases de efecto invernadero, es mínima, realiza acciones para mitigar los daños que se derivan de estos, entre otras medidas como forestación de las zonas dañadas, la protección de sus áreas costeras y de sus bosques, acciones que acometen trabajadores, estudiantes, amas de casa y organizaciones de cualquier índole.

Finalmente, mientras reflexiono, me invade una duda ¿Quien acabará con quién? al tiempo que respondo : el hombre con el planeta y el planeta con el hombre;aunque este último, la hará de forma involuntaria, pero finalmente los dos se extinguirán. No dudo que ambos podrían finiquitar por una gran catástrofe natural en un tiempo x, pero ese período podría distar mucho del presente, si los que además de caminar, hablar y pensar, fuesen más lógicos, menos ambiciosos y valorasen mejor lo que tienen.

El asunto con nuestro mundo cada vez se torna más grave ¿Será que el ingenio de los políticos no les alcanza para ver eso?

Espero que la sensatez supere los obstáculos.
14/01/16
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