jueves, 5 de noviembre de 2015

¡Qué bueno llegar a viejo!

Por Denis María Reyes
En ocasiones solemos cuestionar a las personas por hablar de ciertos temas, desconociendo que, a veces, la experiencia supera los conocimientos académicos... que la vida es una consecución o alternancia de etapas, tras las que el espíritu de los seres va enriqueciéndose.

En en ese discurrir me atrevo a hablar del siguiente y otros asuntos; claro, explicando, que a la experiencia vivida, siempre sumo lo aprendido de las eminentes personalidades de la psicología que sigo y admiro.

No se puede acuñar -puntualizando sobre el tema- que por un momento difícil o de abundancia, lo perdimos o lo tenemos todo. Hoy somos pobres o viceversa, tal vez mañana, lo contrario; así, este día estamos alegres, en el otro tristes, por eso, concluyo: Hoy vivimos, mañana, quizás, frase que ha de incitar a pensar y a usar razonablemente el tiempo y lo que se posees.

De esta manera podemos ir equilibrando la existencia para disfrutar, en las diferentes etapas de la vida, los momentos correspondientes. Con ese fin hay que enseñar los niños a ver los encantos de su edad; en tanto, los jóvenes, han de aprender a utilizar el vigor de sus años mozos; a consumir y retener todo lo que le es dable, sin aferrarse a nada que le estropee su espíritu, pues su etapa tiene la magia y el tiempo para transformarlo todo a su favor, incluidos los vicios que los llevan al fracaso y les dañan su salud corporal, mental y social.

En la vida existen tiempos muy puntuales: los de estudiar, enamorar, trabajar, descansar; y los de aportar cuanto ésta te dio la oportunidad de tener, etapas, que si quieres aprovechar plenamente, han de ser inviolables.

No hay que ansiar ser mayores ni gobernar nuestros destinos antes del momento fijado; ni anhelar formar una familia, cuando aún no corresponde. Debemos alejar del pensamiento cuanto lo lacera, pues no será poco el mal si alteramos el período por transcurrir, o nos dejamos guiar por los ansíes negativos que hoy están trastornando la mentalidad de los hombres.

Igual, no hay que amilanarse cuando nos “caen” las canas, la piel se hace más suave, cuando ésta comienza a ceder; es que, esas señales te confirman que has tenido la suerte de no quedar en el largo y difícil camino de la vida, que has sido muy afortunado y que has sabido sortear y vencer sus obstáculos.

¡Qué bueno llegar a viejo! ¿Por qué no? Si aún estamos.

He ahí, en pocas líneas, la intríngulis de la vida, pero tan importante como encontrar su cara oculta, es aprender a competir en su ruleta y saber cómo ganarle la pelea.
5/11/15
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