martes, 2 de septiembre de 2014

Aquí la primavera comenzó en septiembre



Por Denis María Reyes

Comenzó la primavera en Cuba, esa que inicia cada septiembre, la que esta vez fue el día primero, y estuvo matizada por el colorido de los uniformes escolares que llevan con distinción miles y miles de educandos que prosiguen o se adentran por primera vez en el dulce laboreo estudiantil.
Cada uno se dispone a alcanzar triunfalmente su meta, por eso apenas iniciado el camino sueñan con lo que serán mañana: médicos, maestros, enfermeros, pilotos, como papá o periodistas como abuela y abuelo para “escribir en los periódicos o hablar por la radio”, según su propio decir.
Sueños que aquí no son quiméricos  porque el Estado Cubano garantiza gratuitamente las enseñanzas a sus niños, jóvenes y adultos. Este primero de septiembre las aulas se vistieron de gala: lápices, cuadernos, libros, acuarelas y disímiles materiales de estudios relucieron en los pupitres colmando de felicidad, principalmente a los pequeñines que por primera vez iniciarían sus pasos en el aprendizaje de leer y escribir ¡Quién volviera a ser niño, pensé!
Es que no tuve esa suerte, pues apenas me faltaban días para arribar a los 14 años de edad aquel Primero de enero de 1959 cuando “los rebeldes” me permitieron desplegar las alas y remontar el vuelo para “tomar el cielo” que hoy nuestros niños alcanzan con la seguridad que no tuve en mis primeros tiempos.
Este septiembre Pedrito, Markito, Leliet, Fernandito, Susi –por citar algunos de los tantos que se insertan en el maravilloso mundo estudiantil- acaban de comenzar el preescolar y ya sus padres sienten la seguridad de que tendrán garantizado su futuro.
Ayer millones de niños cubanos iniciaron su certero viaje hacia el progreso, como debiera ocurrir con todos los pequeños del mundo, proporcionándoles  el acceso libre a este derecho humano tan elemental para tener una vida digna y de bienestar social para ellos y la comunidad que los verá crecer.
Globalícense las enseñanzas y no las masacres de vidas inocentes, ese, en fin es el mensaje con el que quiero ungir la mentalidad criminal de algunos gobernantes de hoy.
 Globalícese, igual, la paz y los niños y jóvenes de hoy podrán cumplir el cometido del futuro.
2/9/14
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