miércoles, 10 de octubre de 2012

Llevan en sí el magisterio de la vida


Por Denis María Reyes

Cualquiera de esos ancianos que se mueven a diario por doquier, que imbuidos en sus pensamientos repasan las páginas vividas, duermen o yacen perdidos, de vez en vez, en el laberinto de sus desamores, yerros, pasiones, aunque no hayan visitado Academia alguna, son una Cátedra de sabiduría, pues llevan en sí la habilidad de los años vividos.

No por ello me aventuraría a negar la valía de las enseñanzas al adulto mayor, ya que, contrariamente, es una fortuna escalar, como en los años mozos, los 88 niveles de la escalinata del recinto universitario habanero, o cualesquiera que fuesen. 

Es una suerte tener la dicha de ilustrarse sobre cómo asumir saludablemente y hasta a exhibir con cierta presunción, por qué no, la blanca cabellera entre los muros de la igualmente añeja arquitectura neoclásica de la Universidad de La Habana.

Allí el adulto mayor va a instruirse sobre cómo seguir inmersos en un ‘mundo de ilusiones’ soslayando las posibles aflicciones por el olvido –voluntario o no- que a veces nos envuelve hasta convertirnos en un ser solitario, triste, desamparado; pero igual, aprenderá las mañas para cuidarse y no ‘caer’ tempranamente.

De la misma manera en estas instituciones tendrá la satisfacción de entregar a sus condiscípulos el caudal de conocimientos, al tiempo que, entre sus iguales, olvidará las angustias vividas y volverá a colorear los sueños de adolescente involucrando a los compañeros con sus cuitas de los años mozos.

Cuando vi una larga y veterana fila escalinata arriba faltó poco para que las lágrimas afloraran, al recordar aquél septiembre de 1973, cuando por primera vez distinguí en lo alto la imponente estatua de bronce, el Alma Mater ¡Cuánto daría por subir aquellos escaños nuevamente! Aunque sea hoy, pues si de aprender a vivir se trata, nunca será tarde.

La cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana inició este primero de octubre un nuevo curso escolar. Allí los discípulos aprenderán a llevar con felicidad los años que les restan por vivir; y tendrán el escenario ideal para recordar a distinguidos catedráticos como Hortensia Pichardo, Vicentina Antuña, Enrique José Varona, Mirta Aguirre, entre muchos otros ilustres del magisterio que depositaron sus enseñanzas allí. 

Por añadidura, en todo el país se optimiza la calidad de vida del adulto mayor en unos 14 mil círculos de abuelos, que gozan de la atención Gerontológico requerida. Además se trabaja por incrementar los hogares de ancianos, donde éstos son rehabilitados, así como participan en actividades deportivas, recreativas y culturales, movimientos que contribuyen a prolongar y elevar su expectativa de vida, que en la actualidad sobrepasa los 76 años de edad.

“Recordar es volver a vivir” Por eso pasado y presente convergieron al ver la octogenaria fila ascendiendo a la Universidad de La Habana, recinto estudiantil por donde caminaron, un día, los célebres cubanos: Carlos Manuel de Céspedes, Julio Antonio Mella, Ignacio Agramante, Felipe Poey, Rubén Martínez Villena, José Antonio Echeverría (Manzanita), Carlos J. Finlay, entre muchísimos dignos isleños, devenidos luego en científicos o destacados luchadores por la justicia social.

De igual manera, al mirar hacia la alta Colina Universitaria la memoria fotográfica visualizó a Fidel Castro Ruz, el líder incuestionable de la Revolución cubana; el hombre que conquistó la libertad de su pueblo, prosigue la batalla por salvaguardar su independencia y ha sabido repartir sus éxitos con los más necesitados del Mundo, al igual que, en todos los órdenes, no cesa en la batalla por perpetuar la existencia y el Planeta. 

10/10/12
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