sábado, 18 de junio de 2011

Padre no es cualquiera


Por Denis María Reyes

Hoy millones de personas dedican el más caro respeto a su otra mitad: el padre. Al papá ‘que no es cualquiera’ como suelen decir algunos, porque él suele ser tan suave, mimoso y dedicado como la más adorable de las madres.

Puede que los haya poco amorosos, sí, como a veces sucede con algunas mamás, mas no por eso debemos acuñar la desdeñosa frase “Padre es cualquiera”, porque estaríamos hiriendo la sensibilidad de aquellos que igualmente lo sacrifican todo por la educación, la salud y el bienestar de sus hijos.

Los ejemplos para calzar lo expresado son millares, pero mencionemos sólo algunos: primero, a quien, al menos, una gran parte del mundo debe la conmemoración de este día.

Tratase del estadounidense Henry Jackson Smart. Este hombre, nacido un 19 de junio, tras perder a su esposa en el parto de su sexto hijo, se dedicó totalmente a criar y educar a su prole; y lo haría con tanto amor, que una de sus hijas solicitó que se instituyera la fecha de su nacimiento para homenajear a los padres.

Ya en 1910, un año después, en Estados Unidos se comenzó a celebrar el Día del Padre, fecha devenida en festividad nacional para esta Estado y para muchos otros países, que terminaron acogiendo –junto al primero- el tercer domingo de junio para rendir tributo a los progenitores masculinos.

No comenzó ahí la idea, pues hubo un sinnúmero de hechos que, desde los más remotos tiempos, motivaron a muchas personas; unos recogidos por la historia, otros tal vez no, pero lo significativo es que siempre han existido razones que engrandecen por igual a los papás. No por su sexo, raza o color, sino por su calidad humana.

Fue así la actitud de José, quien crió a Jesús –cuentan historiadores- asumiendo la paternidad del hijo de María, sin ser su padre biológico.

Lo fueron y lo son, los millones de progenitores, capaces de arriesgarlo todo por la vida del hijo, como hiciera en Cuba recientemente el padre que, por requerimientos de la salud de su hija, le donó a la pequeña parte de uno de sus órganos vitales: el hígado

Por eso no es justa la entronizada frase de que “padre es cualquiera”, pues los individuos no se distinguen por su clase, sino por sus sentimientos.

Hombres –y ahora sí me refiero al género- por esas y mil razones más, los amo; y les deseo felicidad junto a sus hijos, de la misma manera que deposito una flor para los que ya descansan en su lecho eterno.

18/06/11
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